Educación Inclusiva ( educación especial)
El concepto de educación especial o educación inclusiva, se ha
utilizado para referirse a la educación de niños que necesitaban el apoyo de
personal especializado y se desarrollaba en escuelas especiales. Pero, poco a
poco, fue surgiendo otro término, el de educación de necesidades especiales,
destinado a tratar a niños con alguna discapacidad que, con el tiempo, se fue
extendiendo también a niños que aun no teniendo ninguna discapacidad carecían
de escuela por una serie de razones que impedían el progreso de los niños y las niñas.
Este modelo ha
permanecido mucho tiempo asociado a la educación expresando que hay algún
fallo, algún déficit dentro del niño que la sociedad debe tratar de compensar y
resolver. Es un modelo de déficit, un modelo médico que trata, sobre todo, de
curar. Con el tiempo, la identificación individual, la clasificación permanente
y los apoyos especiales se van transformando en mecanismo excluyentes que
convierten al alumno en una responsabilidad del especialista más que del
profesor de la clase. Lo malo de este enfoque es que está centrado en lo que al
alumno le falta, en lugar de centrarse en lo que tiene; en elegir un paradigma
médico, de déficit, y no un paradigma de capacidad, de crecimiento y,
consecuentemente, en distinguir a los que tienen ciertos déficit de los que no
los tienen, dando así paso a situaciones cercanas a la segregación o exclusión
de la clase de ciertas grupos de alumnos.
Lo que pudo ser un avance, camino de
la calidad de la educación, se ha convertido en el comienzo de una injusta
segregación escolar. Por eso, especialistas de diferentes áreas han señalado
los peligros de seguir lo que han denominado un paradigma de déficit que ha
desvirtuado el que podríamos llamar paradigma personal centrado en el alumno y
en su. Para corregir los efectos nefastos de este paradigma de déficit, ya
empiezan a hablar los documentos oficiales, en la década de los 80, de
integración al referirse a los alumnos que han sido excluidos de la escuela
regular. Pero esa integración sólo se refería a los niños que tenían alguna
discapacidad y nada tenía que ver con niños en riesgo de exclusión. Eso explica
las abundantes críticas a la integración por entenderla como un proceso de
normalización y asimilación de los niños percibidos como diferentes de la norma
de la que habían sido previamente excluidos y por hacer referencia sólo a los
alumnos discapacitados.
Esto no ha impedido que en algunos países el término integración
se adopte sin connotación negativa alguna y se entienda incluso como sinónimo
de inclusión como, por ejemplo, pasa en Italia. Integración e inclusión, sin
embargo, tienen historia y significados diferentes La integración se ha
interpretado como opuesta a segregación, mientras que la inclusión se opone a
exclusión. Por eso hoy el término inclusión ha ido desbordando progresivamente
al de integración.
vídeo correspondiente a la educación inclusiva


